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El enfoque uruguayo frente al COVID-19

Rosario Campos

Septiembre 2021

“La gran diferencia del modelo uruguayo, descubrí, es que ellos se anticiparon al problema, actuaron con velocidad, el Estado no quiso hacer todo ni limitó al sector privado, y la política siempre actuó a favor.” María Eugenia Estenssoro, 12/jun/2020. La Nación.


Este es el enfoque uruguayo en el manejo del COVID-19. Tuve el privilegio de seguirlo de cerca durante 2020. Tal vez al no ser de acá valoré desde el principio lo bien que se estaban haciendo ciertas cosas, lo que otros tomaban por sentado. Todo el tiempo comparaba con Argentina, y las diferencias me hacían doler la cabeza. El gobierno nacional de Argentina dictaba una cuarentena obligatoria- que se renovaba cada tanto y fue eterna- no se testeaba, ni rastreaba ni aislaba (salvo en la Ciudad de Buenos Aires), las escuelas estaban cerradas, y la vacunación se realizó con serias fallas. Claro que no eran comparables: Argentina no es benchmark y Uruguay es un país pequeño. Pero todo fue distinto desde el principio. Con solo ver las primeras conferencias de prensa de los presidentes uruguayo y argentino, las diferencias sobre lo que se venía eran evidentes. Estaba tan asombrada y celebraba tanto el enfoque uruguayo que algunas personas que no me conocían me preguntaron si era blanca (partido de la coalición gobernante) o si era funcionaria del gobierno uruguayo. Uruguay fue un paraíso en 2020.

1. El paciente cero

El viernes 13 de marzo se conocieron los primeros 4 casos en Uruguay. A la tardecita recibí este mensaje de WhatsApp en el grupo de los padres del colegio de mis hijos: “Por favor difundir. Sábado 7 de marzo- Casamiento tal & tal. Paciente cero recién llegada de Milán asistió al casamiento y hoy en día es el primer caso de Coronavirus del Hospital Británico. Ya hay más de 20 personas que asistieron al casamiento que tienen síntomas (fiebre, tos y dificultad respiratoria). ¡Por favor seamos conscientes! Si fuiste al casamiento notificá a tu trabajo/universidad y solicitá la cuarentena. Recordatorio para los jóvenes: ¡Aunque para ustedes esto sea una simple “gripe” para los adultos mayores a 50 años puede ser muy grave! (Piensen en sus padres, tíos, abuelos, etc.) “

Una madre del colegio respondió que había estado en el casamiento. La respuesta fue empática: dos de las madres, médicas, le sugirieron qué hacer. El rastreo empezó desde el día 1 con el paciente cero. Esa noche el último mensaje del chat fue “En el paisito conocemos al paciente cero. “

“Si hay algo que hay que ser siempre y en estas épocas de crisis, es ser solidario, empático y saber qué hay que cuidarse entre todos.” fue la respuesta de otra madre. Me sorprendió esta disposición a ayudarse, sin quedarse esperando qué iba a hacer otro (como el Estado) para resolver lo que se venía. Otro grupo de padres del colegio creó un grupo de WhatsApp para ayudarse entre sí. Cada uno subía su publicidad, enlace, profesiones o servicios: algunos contaban a qué se dedicaban y otros lo que empezaron a hacer porque por un tiempo no iban a poder llevar a cabo sus trabajos habituales. Una familia empezó a hacer delivery de carnicería, otra a producir barbijos, otra a hacer postres y desayunos. Se armó una planilla con más de 100 empresas, emprendimientos y profesionales.

2. La estrategia sanitaria

La estrategia sanitaria fue bastante clara desde el principio. No se minimizaron los riesgos y se planteó un camino a seguir. El confinamiento fue voluntario (no obligatorio), pero se exhortaba a la población a “quedarse en casa”. La mayoría que pudo lo hizo, por lo menos hasta la Semana del Turismo. Entre el viernes 13 de marzo y el 12 de abril el país se frenó, aunque no fuera obligatorio ni estuviera penado por ley salir a la calle. El gobierno apeló a la “libertad responsable”, entendido como civismo o responsabilidad ciudadana. Conversando con una amiga uruguaya tiempo después, me dijo que “los uruguayos somos así, cumplimos con lo que nos dicen, para bien o para mal, seguimos las reglas”.

Los resultados estuvieron a la vista. La tasa de positividad, casos activos y fallecimientos se mantuvieron bajos la mayor parte de 2020. Hacia junio de 2020, no había casos nuevos por día, con 1.000 tests diarios. La construcción fue la primera actividad en reabrir, las escuelas -que habían cerrado por dos meses- estaban abiertas desde mediados de 2020, los shopping centers también y se podía hacer actividad física al aire libre. El fútbol profesional volvió en agosto de 2020, cuatro meses después que las escuelas rurales. Había una vida casi normal.

Tetris: Testear, rastrear, aislar.

En febrero, un mes antes de la llegada del virus a Uruguay, dos instituciones empezaron a trabajar en un kit de diagnóstico del COVID-19: el Laboratorio de Virología Molecular de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar) y el Laboratorio de Evolución Experimental de Virus del Institut Pasteur de Montevideo. Gonzalo Moratorio y Pilar Moreno, virólogos, desarrollaron un método diagnóstico mediante técnicas de biología molecular. Gonzalo Moratorio dijo “Creo que de verdad tuvimos lo que se llama un tiempo de reacción que realmente valió la pena, ese poder estar conectado con diferentes colegas de otras partes del mundo, nos hizo ver que la disponibilidad de reactivos y de distintos componentes moleculares para detectar al virus, iba a ser un impedimento y un problema para nuestro país. Pudimos hacer llegar el testeo para todos”.[1]

El Institut Pasteur y la Udelar se asociaron a ATGen, una empresa biotecnológica uruguaya, para presentarse a un llamado de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) para el desarrollo de kits de diagnóstico. Con el apoyo de la ANII, el Fondo de Convergencia Estructural de Mercosur (Focem) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Uruguay desarrolló kits diagnósticos y consiguió una alta capacidad de testeo. Los kits se destinaron a la red de laboratorios de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE). Desde el inicio, Uruguay tuvo una alta capacidad de testeo que fue ampliando rápidamente. En contraste con Argentina, la capacidad de testeo no fue factor limitante para controlar la pandemia, al menos durante 2020.

“Encontrás los casos, trazás los casos y los confinás, las tres cosas son necesarias”, explicaba Moratorio. [2] La "Compañía de Rastreadores" o los “caza covid” [3] fueron contratados por el Ministerio de Salud Pública. Su trabajo consistió en seguir el hilo de los casos: hacer el rastreo y llamados telefónicos a los contactos de los positivos, pedirles que se aíslen y coordinar el hisopado. En noviembre de 2020 había 100 rastreadores dedicados a la búsqueda activa de casos.

La estrategia a la uruguaya

Desde el momento inicial hubo un trabajo conjunto entre los actores políticos, las autoridades nacionales y los científicos. En febrero de 2020, un mes antes del primer caso, el ministro de Salud Pública Daniel Salinas fue a aprender sobre el virus con Gonzalo Moratorio. Gustavo Salinas, hermano de Daniel, bioquímico del Pasteur, actuó de nexo. “Un día mi hermano me dijo: ‘Mirá que acá hay un equipo de gente liderado por Gonzalo Moratorio que es un rayo. Ellos te quieren explicar esto del coronavirus y cómo viene”. Me fui a la Facultad de Ciencia del Instituto Pasteur a escucharlos. No tengo nada para perder, me dije, tengo mucho para ganar, de última aprendo algo. Termo, mate, libreta de tomar apuntes y a aprender todo lo que podía. Y la verdad que en ese momento tomé conciencia de la verdadera gravedad del asunto” [4] contaba el ministro.

Así lo contaba Moratorio. "En febrero, tres días antes de asumir, el actual ministro de Salud de la República me contactó. Yo no lo conocía. Me dijo que necesitaba aprender sobre el nuevo virus. Vino a las 8 de la mañana y se sentó frente a mí como un alumno. Fijate que él es de Cabildo Abierto", el partido de la derecha uruguaya liderado por Guido Manini Ríos, ex jefe del Ejército. "A mí no me importó y al ministro tampoco. Es que la salud está primero". [5]

Cuando Moratorio fue elegido por la revista Nature como una de las “10 personas que ayudaron a darle forma a la ciencia en 2020” en diciembre de ese año, el ministro Salinas le dedicó este mensaje “Felicitaciones PhD Gonzalo Moratorio, elegido como uno de los 10 científicos del año por la prestigiosa revista Nature. Uruguay entero te lo agradece a ti, a tu equipo con Pilar Moreno Abyn y colaboradores del Institut Pasteur de Montevideo y Udelar.” [6]

Según el ministro de Salud, dos elementos fueron claves en los resultados sanitarios: la infraestructura básica (“Casi el 100% de la población tiene acceso al agua potable, fundamental el lavado de manos.” [7] ) y el sistema de salud universal integrado y público.

Cabe notar que en la fase expansiva del ciclo económico, Uruguay había implementado medidas sociales ampliando la red de protección social y un proceso de reforma en la salud que propició la integración de los sistemas público y privado. Por otra parte, el COVID irrumpió en Uruguay en una situación macroeconómica de estabilidad, con crecimiento del PBI ininterrumpido entre 2003 y 2019 y una tasa de pobreza (personas) de 8,8% en 2019.

Grupo Asesor Científico Honorario (GACH): los científicos sugieren, los políticos deciden.

El presidente de Uruguay convocó al Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) con el objetivo de dar “asesoramiento científico de calidad y conectado con la experiencia internacional para asistir a la toma de decisiones gubernamentales”. El equipo estuvo coordinado por el bioquímico Rafael Radi, y con áreas de trabajo a cargo del médico Henry Cohen y el matemático Fernando Paganini. El grupo fue interdisciplinario, conformado por 55 científicos, y fue el encargado de proveer evidencia científica, analizar la bibliografía, la marcha de la pandemia y elaborar documentos con recomendaciones científicas al Poder Ejecutivo, con quienes se reunían con una frecuencia semanal. Los informes y las conferencias de prensa del GACH están subidos en el sitio web público. [8]

En la primera conferencia de prensa del GACH, en mayo de 2020 el GACH informaba que “por primera vez desde el inicio de la pandemia tenemos una serie de 12 días seguidos, desde el 9 al 20 de mayo, con menos de diez casos activos reportados. Eso indica que la enfermedad, desde el punto de vista de su transmisión, está en una zona de relativo control. No obstante, Radi advertía que “se puede descontrolar rápidamente por la alta contagiosidad que tiene. Es como estar jugando un partido en La Paz a 4.000 metros y estamos aguantando el 0-0, estamos bastante contentos, pero nos pueden golear en tres minutos.” [9]

El GACH comenzó a trabajar el 16 de abril de 2020 y continuó funcionando hasta julio de 2021. El principal aporte del GACH fue “definir la estrategia testeo-rastreo-seguimiento: nos convencimos de que era una estrategia viable para Uruguay para mantener la epidemia controlada”, según el ingeniero Andrés Ferragut. [10] Otro aporte fue el impulso del GACH para conseguir vacunas.

Sus coordinadores aparecían en los medios de comunicación y advirtieron hacia fines de 2020 que la situación estaba cambiando: dado el incremento de los casos positivos desde noviembre, el sistema de rastreo aparecía insuficiente, y se veía un incremento de utilización de camas de CTI que requería de nuevas medidas. El Poder Ejecutivo implementó algunas de ellas.

En una entrevista el 30 marzo de 2021, luego de que se alcanzara un máximo relativo de casos el 22 de marzo, Radi llamó a “blindar abril”. [11]

Los motores de la economía funcionando

A dos semanas del primer caso en Uruguay, la ministra de economía Azucena Arbeleche daba una entrevista en la que interpretaba a la crisis sanitaria y económica como un shock “muy significativo pero transitorio” y remarcaba la importancia del día después. “La caída puede ser significativa, pero la salida también puede serlo”. [12]“Se ha instalado una falsa dicotomía entre el cuidado de la salud por un lado y de la economía por otro; no se pueden parar los motores de la economía, que hoy está al servicio de la emergencia sanitaria y social.” sostenía Arbeleche, argumentando la imposibilidad de sostener un confinamiento obligatorio.

Si bien el nuevo gobierno había asumido con el mandato de austeridad fiscal, la irrupción de la enfermedad implicó un cambio de planes, con foco en la población más vulnerable. Se ampliaron el “seguro de paro” y los de enfermedad para los trabajadores con riesgo sanitario. También aumentaron los gastos en salud, asignaciones familiares y la asistencia social. Se tomaron medidas de apoyo a empresas para preservar la cadena de pagos. Se creó para esos gastos un “Fondo Coronavirus”, con recortes salariales provisorios de cargos políticos y funcionarios públicos de mayores sueldos. También se pidió financiamiento a organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial y la CAF.

El economista Isaac Alfie, titular de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto [13] sostuvo "Pensar que el Estado va a ser el motor de la economía es un error”. Cuando en abril de 2020 el presidente de Uruguay fue consultado sobre la posibilidad de gravar el capital para obtener recursos en medio de la emergencia sanitaria, lo descartó. “Si esto fuera una competencia de ciclismo, al malla oro, al que va en la punta, el gobierno pensaría en estimularlo para que pedaleara más rápido. Es el que va a hacer la inversión, va a dar trabajo. Hay que sacarle el lastre al que va a pedalear, al que va a traccionar la economía. El Estado debe preocuparse de los rezagados en esta crisis, que son los más vulnerables y han quedado más rezagados.” [14]

Debe notarse, de todos modos, que los Estados tienen un rol fundamental en la gestión de la pandemia. Son encargados de las políticas de largo plazo, teniendo en cuenta los impactos económicos y sociales, especialmente en las poblaciones más vulnerables. Un ejemplo son las necesarias políticas de reconversión para sectores y trabajos que quedarán golpeados incluso cuando el panorama sea de superación de la crisis.

Escuelas abiertas: lo primero que se abre y lo último que se cierra

Las clases se suspendieron desde el 16 de marzo de 2020. Las escuelas rurales volvieron a la presencialidad en abril de 2020 y en Montevideo en junio de 2020.

Hacia noviembre de 2020, un informe del GACH sostenía que los brotes en escuelas fueron poco frecuentes. [15] “Los niños se contagian y enferman de COVID-19 en menos proporción que los adultos. Los niños no son grandes transmisores. En los informes epidemiológicos del MSP se expresa que los niños se ubican fundamentalmente al final de las cadenas, lo que orienta a que no juegan un rol importante en la transmisión de la enfermedad. Los niños rara vez son el caso índice y excepcionalmente causan brotes. Parece claro que el riesgo de daño por no acceder a las clases presenciales es mayor al de un eventual contagio por concurrir a la escuela, afectando especialmente a los niños vulnerables. Las escuelas más que contribuir a la transmisión del COVID-19 reflejan la transmisión comunitaria.”

Cuando se dio la “verdadera” primera ola en marzo de 2021, se suspendieron las clases presenciales 3 días antes de la Semana del Turismo hasta mayo. El presidente del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Robert Silva García, dijo “Defendemos la presencialidad en la educación como elemento insustituible del enseñar y el aprender, sobre todo en los niveles de menor edad.” [16] La decisión de suspensión se tomó por la transmisión comunitaria y los funcionarios encuarentenados en los centros educativos. El plan de retorno a la presencialidad ya estaba planteado, comenzando por la primera infancia y el nivel inicial y en escuelas rurales. Las clases volvieron escalonadamente en mayo y junio de 2021.

La comunicación

La forma de comunicar también fue relevante. En las conferencias de prensa los funcionarios trataban de explicar de forma clara, a veces con metáforas futboleras, y responder preguntas de los medios. En la feria barrial donde yo compraba alimentos, los vendedores en los puestos estaban al tanto de “la nueva normalidad” que explicaba el presidente.

A eso se sumó la información disponible, precisa y actualizada diariamente. Genexus, una empresa de software uruguaya, desarrolló una App CoronavirusUY, con distintos objetivos. Primero, con el Bluetooth activado servía para notificar alertas de exposición, es decir si alguien positivo había estado cerca de uno. Segundo, la actualización diaria de la información oficial de nuevos casos, casos activos y fallecidos. Tercero, fue una vía más para agendarse para la vacunación. Su CEO, Nicolás Jodal dijo “En marzo de 2020 tomé la decisión de ayudar porque estábamos en pánico”. [17]

El presidente Lacalle Pou salió en los medios de Argentina en horario central a mediados de julio de 2021, explicando el ejemplo uruguayo de forma contundente. El contraste con la gestión en Argentina era evidente.

3. La recaída.

“Es como estar jugando un partido en La Paz a 4.000 metros y estamos aguantando el 0-0, estamos bastante contentos, pero nos pueden golear en tres minutos”. Rafael Radi. Mayo 2020.

Como había advertido el GACH, el partido no estaba ganado a pesar del éxito temprano en 2020. La gente comenzó a relajar las medidas de distanciamiento social porque estaba confiada en cómo se había manejado la pandemia. La propia geografía y la gran frontera seca con Brasil, con alto tránsito de personas entre países permitió la expansión de la variante P1, más contagiosa, en Uruguay. Los casos comenzaron a subir en diciembre de 2020. El GACH recomendó medidas más estrictas y el gobierno aplicó algunas de ellas. A medida que los casos comenzaron a crecer, fue más difícil realizar el testeo, rastreo y aislamiento, perdiendo el control que se había conseguido el año previo. Entre marzo y junio de 2021, se alcanzaron máximos en los casos y fallecimientos. [18]

Vacunas

La baja incidencia de la enfermedad hacia octubre de 2020 hizo que se subestimara la necesidad de comenzar a vacunar rápido. El país se demoró en la llegada de las primeras vacunas, porque quedó rezagado en las negociaciones con los laboratorios y priorizó inicialmente el fondo COVAX [19] . No obstante, una vez que llegaron las primeras vacunas en febrero de 2021 la vacunación avanzó muy rápidamente. El plan de vacunación se estructuró en etapas, priorizando al personal de la salud, a los trabajadores esenciales, incluyendo a los docentes, y a los adultos mayores, con Sinovac, Pfizer y Astrazeneca.

Mientras tanto, en Argentina se descubría el “vacunatorio VIP” y renunciaba el ministro de Salud. Durante los meses siguientes, no habría segundas dosis de Sputnik V ni Pfizer porque el gobierno argentino alejó esa posibilidad, privilegió al “proyecto ruso” y a los socios locales, como Hugo Sigman y Marcelo Figueiras. “La ideología y los amigos se impusieron sobre el necesario pragmatismo que indicaba la necesidad de comprar todas las vacunas posibles”. [20]

Cuando se abrió la agenda para la población en general en Uruguay, en marzo de 2021, todos estaban ansiosos para que les llegara el aviso, pero había confianza de que había vacunas para todos. La organización de la vacunación fue motivo de orgullo. En julio de 2021 se anunciaba que se abría la agenda para la vacunación con las terceras dosis de Pfizer, a aquellos que habían sido vacunados con Sinovac, y se aplicaron desde agosto. “Impecable. Qué orgullo ser uruguayo. Recibiendo ya la tercera dosis. Un lujo.”, fue el comentario de una conocida acá.

El plan avanzó a paso firme y hacia septiembre de 2021, 70% de la población objetivo estaba vacunada. Con ello se anunció la reapertura de fronteras para propietarios extranjeros desde septiembre 2021 y para los extranjeros desde noviembre de 2021.

4. Lecciones aprendidas.

En agosto de 2020 el blog del BID “Ideas que cuentan” publicaba una nota esclarecedora sobre la efectividad de los confinamientos en la región, describiendo el caso uruguayo. [21] Señalaba que Uruguay pudo contener la propagación de la pandemia en 2020, manteniendo un confinamiento voluntario y una baja del PBI menor a la del resto de los países de América Latina.

La estrategia de testeo, rastreo y aislamiento permitió mantener bajos los índices de contagios y fallecimientos durante la mayor parte del año. Entre las condiciones previas se destacan el sistema de salud integrado e universal y el acceso a agua potable, como también una macroeconomía estable y una tasa de pobreza baja. También jugó a favor que es un país donde la población tiene más confianza en el gobierno que en el promedio de los países de América Latina. [22] Como hecho a destacar, cuando se cerraron las fronteras en marzo de 2020, los uruguayos en el exterior fueron ayudados a volver a través de una operación “Todos en casa” y se ayudó a los no residentes a regresar a sus países de origen.

Si bien las escuelas cerraron tanto en 2020 como en 2021, los cierres fueron de dos meses en cada caso, porque la evidencia científica sugirió que permanecieran abiertas el mayor tiempo posible. En 2021, llegó finalmente la primera ola del COVID-19, que tuvo los peores indicadores de casos y fallecimientos entre marzo y junio. El plan de vacunación, que comenzó en marzo de 2021 hizo su parte. En septiembre de 2021, la tasa de vacunación alcanzaba el 70%, los casos volvían a bajar a menos de 200 diarios y había 0 fallecidos.


Esta columna fue publicada en Revista Seúl el 3 de octubre de 2021. La ilustración es de Javier Furer.


Bibliografía


[1] Perrone, Alexandra. Objetivo cumplido: test al alcance de todos. 4 /sep/ 2020. Sección SobreCiencia de la revista Caras y Caretas.

[2] Fest, Sebastián. “La izquierda y la derecha son una mentira fabulosa”: la historia de éxito de Uruguay contra el COVID-19”. 5/jul/2020. Infobae.

[3] Herrero, Agustín. “Compañía de Rastreadores: los héroes anónimos del MSP que tienen el COVID a raya”. 8/nov/2020. El Observador.

[4] Fest, Sebastián. “La izquierda y la derecha son una mentira fabulosa”: la historia de éxito de Uruguay contra el COVID-19” 5/jul/2020. Infobae.

[5] Estenssoro, María Eugenia. ¿Por qué no hacemos lo que hizo Uruguay? 12/junio/2020. La Nación.

[6] Tweet del Dr Daniel Salinas. 15/dic/2020.

[7] Coronavirus en Uruguay: la singular y exitosa estrategia del país para contener la pandemia sin cuarentena obligatoria. 29/may/2020. BBC News Mundo.

[8] https://www.gub.uy/presidencia/gach

[9] El grupo asesor de científicos sostiene que Uruguay tiene “un relativo control” sobre el coronavirus, pero insiste en mantener el distanciamiento físico. 21/may/2020. La Diaria.

[10] El trabajo interdisciplinario y el aporte de la comunidad científica son las principales virtudes que destacan integrantes del GACH de su tarea 8/jul/2021. La Diaria.

[11] Diez hitos en la historia del GACH, grupo que quiso despolitizar la pandemia. 20/jun/2021. El País.

[12] Arbeleche vislumbra impacto “muy significativo” pero “transitorio” en la economía; la “obsesión” es preservar la cadena de pagos. 27/mar/2020. Semanario Búsqueda.

[13] Alfie cuestiona la herencia frentista: “Sobreinversión por todos lados” y gastos que eran una “fachada de cartón”. 28/may/2020. Semanario Búsqueda.

[14] Gobierno descartó “gravar al capital” para obtener recursos durante la emergencia sanitaria. 10/abr/2020. En perspectiva.

[15] Informe del GACH sobre presencialidad: brotes en escuelas “fueron poco frecuentes” y riesgo por no concurrir “es mayor al de un eventual contagio”. 10/nov/2020. La Diaria. Mónica Pujadas y Gabriel González Actualización del tema “Consideraciones para el incremento de la presencialidad en centros educativos” 9/ nov/2021. Coordinadores generales GACH, Rafael Radi y Henry Cohen.

[16] Robert Silva sobre suspensión de presencialidad de las clases. 25/mar/2021. Canal 10 Uruguay.

[17] En marzo de 2020 tomé la decisión de ayudar porque estábamos en pánico”. 22/jul/2021. El País.

[18] Taylor, Luke. Why Uruguay lost control of COVID. Jun/25/2021. Nature.

[19] Errores de cálculo, negociación tardía y el éxito inicial: los factores de la demora de la llegada de vacunas a Uruguay. 23/feb/2021. El Observador.

[20] Morales Solá, Joaquín. Aferrados a los amigos y a la ideología. 25/Jul/2021. La Nación.

[21] Vlaicu, R. y Perilla, S. (2020). ¿Han resultado efectivos los confinamientos en América Latina? BID. Ideas que cuentan. 27/ago/2020.

[22] Según el Latinobarómetro 2018. Uruguay aparece primero en la lista de países de América Latina ordenada por su confianza en el gobierno, el Congreso, los partidos políticos. Señalado en Vlaicu, R. y Perilla, S. (2020).


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